Por Miriam Vega Rodríguez Fotos Ciudades Patrimonio. 2022 12 13
¿Y si compartiéramos las Ciudades Patrimonio las luces navideñas?
Navidad es tiempo de luces, de compartir... Así que no parece una idea descabellada que los Ayuntamientos de las 15 Ciudades Patrimonio se pusieran las pilas y de acuerdo para compartir estos típicos adornos rotativamente y al cabo de 15 años invertir cada uno en otros nuevos de calidad para comenzar un ciclo nuevo, cada vez más espectacular o entrañable.
Sería un buen método para poder disfrutar cada año de una iluminación distinta en cada ciudad, ahorrar y estrechar lazos entre ciudades con buena armonía y un mismo objetivo: atraer turismo.
Y aunque nunca llueve a gusto de todos, puede que incluso fuese una solución para contentar a los dos bandos que se generan en torno al debate sobre las luces navideñas: el de la gente disconforme con los adornos y que pide más o su renovación para generar riqueza comercial frente al de la gente que pide prudencia para no derrochar en luces.
Algunos alcalaínos de 'pura cepa' y defensores del Gobierno de turno que haya en ese momento, suelen ser reacios a que les traten de imponer modas de otras ciudades, sobre todo les cabrea que les hablen de las Mágicas Navidades de Torrejón y las de Madrid... Pero ya que han aceptado que les traigan este año el árbol de Navidad de Loterías de 20 metros de altura y 125.000 leds con el pretexto del V Centenario de Nebrija, árbol que ya estuvo anteriormente en varias ubicaciones de Madrid y en Sevilla, Sanlúcar (Cádiz) y Ávila, no hay razón lógica por la que rechazar adornos de otras Ciudades Patrimonio.
Por ejemplo, la campana gigante de Salamanca, el túnel de Córdoba, parecido al de la calle Libreros pero con estrella fugaz, el oso luminoso de Santiago de Compostela, los ángeles junto a la muralla abulense, los puestos tradicionales y pistas de hielo de Ibiza y Cuenca, las luces de Toledo, Cáceres y Mérida, donde el espíritu navideño llega incluso al teatro romano podrían decorar en un futuro la Complutum antigua y moderna si se llevase a cabo esta iniciativa... Cierto es que hay una gran dificultad para cumplir la propuesta: no todas las ciudades son igual de grandes o pequeñas, por lo que para adornar sus calles unas necesitarían más cantidad de elementos que otras, al no ser que algunas dejen barrios a oscuras o que sean las asociaciones vecinales las que terminen de decorar sus espacios allá donde no lleguen los ornamentos oficiales, tal y como ocurre por ejemplo en El Olivar de Alcalá, que han hecho su propio 'Olivandia' en la urbanización de Las Terrazas un grupo de vecinos con ganas de compartir buenos momentos fabricando ellos mismos su decoración temática cuando llega una fecha especial que celebrar.
Además, puede que algún turista con la suerte de poder viajar a varias de estas ciudades se percatase de que ya habría visto esas luces anteriormente en otro lugar, pero el efecto para su selfie será siempre distinto pues el patrimonio histórico sí que es inamovible.







