Por Rebeca Tul 2022 11 27
Expertos de Alcalá: "El acoso escolar no es una enfermedad pero puede causarla"

El Centro Municipal de Salud acogió en la tarde del viernes 25 de noviembre una Jornada de Prevención del Acoso Escolar y Salud Mental en Jóvenes a cargo de Rosa María Funes, pediatra y Ana Madrigal Aguilera, psicóloga clínica infanto-juvenil, ambas del Hospital Príncipe de Asturias, Daniel Saiz Ledesma, jefe de Estudios y profesor del Biología y Ruth González Pizarro, orientadora, ambos del IES Atenea y Santiago Jiménez, experto en acoso escolar del Grupo del Participación Ciudadana de la Policía Nacional. Quienes no estuvieron fueron los ediles de la corporación, la concejala de Salud porque asistió al acto de media hora de las velas por el 25-N y la concejala de Educación porque estuvo en los actos conmemorativos del XXXII Aniversario del Centro Castellano Leonés.
El agente de la comisaría empezó la charla participativa definiendo el acoso: un abuso de poder reiterado en el tiempo y con intención de daño, la ley del silencio y diferencias entre acosadores activos y pasivos (espectadores). El ciberbullyng a través de internet (sticker vergonzantes, memes y con perfiles falsos en redes sociales, algo muy común en Alcalá de Henares y cada vez más pequeños, sobre todo a partir de ESO), es más dañino debido al anonimato, pues como hay distancia se tiene la sensación de no hacer daño, la visualización es masiva, tiene una rápida difusión y se realiza las 24 horas los 365 días del año, o 24/7 como dicen los jóvenes para referirse a todos los días de la semana.
Suelen generar la bajada de rendimiento escolar por el temor y preocupación de las amenazas.
El policía explicó a los padres que es un delito penal con pena de 6 meses a dos años de cárcel. Según el Código Civil se supone que los padres tienen que reparar los daños que causen los hijos menores y la Ley del Menor también lo indica, al no ser que los padres hayan hecho todo lo posible para que su hijo no actúe de esa forma. "Tienen que demostrar que han hecho todo de su parte para que su hijo no acose a otro.
Pero los padres regalan un móvil a sus hijos por la Comunión, con 9 años, y las redes sociales no se deberían empezar a usar hasta los 14 o 16 años. Así que un juez y abogado desmonta rápido su defensa".
Otros peligros del Internet son el sexting, cuando envían y difunden fotos ligeras de ropa sin su autorización. Por eso hay que tener control parental sobre las horas de conexión y de sueño. Y el grooming, cuando contactan y quedan con desconocidos. "Una chica de 19 años estuvo en contacto dos años con un supuesto jugador del Real Madrid Castilla, hasta que quedaron en el Parque O'Donnell y aparecieron dos personas que le metieron en una furgoneta blanca y la violaron".
Y también los retos virales: de desaparición 24 horas, la ballena azul que ya no existe, etc.
Tres reglas de oro que dió Santiago: que las RRSS sean privadas, no hablar y no quedar con desconocidos y fomentar la confianza familiar, contarse los problemas mutuamente de padres a hijos para que sea viceversa.
Rosa Funes habló de las consecuencias físicas del acoso escolar. "Es alarmante el uso y abuso de pantallas digitales, los niños están creciendo con niñeras de cristal. Y aunque no lo parezca, se somatiza, el acoso escolar no es una enfermedad pero si puede ser causa de ella y no tiene tratamiento farmacológico, sino la interconsulta a psicología, aparte de las enfermedades adictivas con la tecnología que ya hay". Los signos de alerta son variados: autolesiones, miedo injustificado, pérdida de visión, debilidad, malestar, dolores extraños... A veces se produce la iatrogenia, daños colaterales por hacer numerosas pruebas para dar con el problema físico y "por eso tenemos que explicar a las familias que no les pasa nada orgánico, sino funcional, pero para eso se necesita tiempo". Funes destacó que "cuando alguien intenta quitarse la vida es porque hemos llegado tarde".
24 millones de niños y jóvenes al año sufren acoso en el mundo. Por eso recomendó a los padres "esculpir el cerebro de sus hijos enseñándole límites y valores, ya que su lóbulo frontal se termina de formar con el tiempo. El jarabe es respeto y tolerancia, acompañarles y apoyarles. Compartir claves y conocer lo que ven y que los profesores estén en alerta constante".
Ana Madrigal puntualizó que el acoso siempre tiene una repercusión emocional, aunque no siempre llega a ser una patología. Para que así sea hay que tener en cuenta la vulnerabilidad, porque a lo mejor le cuesta poner límites, la interpretación y actuación de los mayores si le damos más o menos importancia, donde hay que evitar los extremos, la capacidad de expresión emocional y la de resolución de conflictos. Profundizó en las consecuencias psicológicas del acoso escolar en su desarrollo, afirmando que el estrés que perdura empieza a pasar factura y daño en el cuerpo, y se consideraría trauma cuando la persona ya no puede sobrellevarlo. Algunas patologías asociadas pueden ser falta de sueño, aunque pesadillas y terrores puntuales no significa que algo esté pasando, y también el aislamiento social.
Y advirtió: "los adultos somos los modelos y referentes y los niños aprenden incluso del lenguaje no verbal. Jugar con agresividad de niños no es un problema, pero hay que hacerles entender que eso es un juego y luego está la vida real, donde no hay que dejar que la ira pase a la acción". Es importante decir a los niños que van a ser capaces de superar adversidades y resolver conflictos, pues la resiliencia se aprende.
Daniel Saiz habló de las medidas preventivas que hacen los institutos y, en caso de que no funcionen éstas, el Protocolo de acoso a seguir.
Desde 1° de ESO hay alumnos ayudantes (52), más 10 profesores, más el AMPA, que forman el equipo C. En cuatro años han hecho seminarios, etc., de formación conjunta. "Todos tenemos que estar a gusto en el instituto y entre iguales es mejor la ayuda, porque se tiene más confianza. En 1° y 2° basta con observar, pero en cursos más avanzados hay mediaciones en zonas habilitadas donde se sientan cómodos para expresarse, etc". En seis años las sanciones en su instituto han descendido un 68%, excepto la de retirada de móviles que crece cada día más. También se hacen círculos de diálogo restaurativos. Las horas de tutoría desaparecieron de los horarios lectivos, pero se saca hueco. Y llevan a cabo el plan de acción tutorial y los test de socio-escuela.
Cuando estas medidas preventivas fallan, se aplica el Protocolo. "Cuanto más detallada sea el informe de la familia que tenga la sospecha, mejor". Al recibirlo se nombran dos profesores-instructores (distintos al tutor) y se establecen medidas: entrevistas con víctimas y acosadores con sus respectivas familias presentes, de forma confidencial y en un plazo breve. Tras la recopilación de datos, se investiga y se toma decisión: si hay acoso, no lo hay o no es concluyente.
Si lo hay se envía a Fiscalía, Delegación Territorial y se toman medidas, que suele acabar con un expediente disciplinario de expulsión para el acosador y cambio de centro.


Pero los padres presentes en la Sala discreparon de que eso sea así siempre. A veces se cambia a la víctima.
Cuando el acoso no es concluyente también se intentan tomar medidas separándolos de clase...
El ex concejal de Enseñanza, Victoriano Fernández, presente en el público, discrepó: "mientras vayamos por el camino de los castigos no va a haber solución. Se resuelve con educación afectiva desde la infancia. El móvil hay que aprender a usarlo, no prohibirlo".
El profesor apuntó que en el 75% de casos denunciados no hay acoso. Pero si se puede tomar alguna medida beneficiosa se intenta hacer.
Finalmente, Ruth profundizó en el plan de acción tutorial, ya que en un instituto de casi 800 alumnos de 23 nacionalidades es normal que surjan conflictos, entendido como distintos puntos de vista, pero eso debe servir para generar la capacidad de resolverlos en los adolescentes.
Se trabaja en el enfoque preventivo y en la mayoría de casos "son maltratos entre iguales, que no es lo mismo que el acoso".
Lo que la comunidad educativa hace es darles oportunidad a todos los estudiantes en función de sus habilidades para pertenecer a grupos: unos como mediadores, otros como patrullas ecológicas, otros para el programa de recreo, etc. La empatía se trabaja de forma transversal. Otro aspecto importante es la escuela de padres. Nadie tiene un manual para ser padres, pero los centros educativos trabajan en la Concejalía de Educación con los padres los mismos temas igual que con los hijos. También es importante que tengan otras actividades aparte del instituto, por ejemplo relacionadas con deportes. Asimismo, habló del Proa+, un programa de actividades palancas para cuidarles en necesidades específicas, por ejemplo para evitar el absentismo y más después de la pandemia, y generarles oportunidades, prueba de ello es el programa de intercambio Erasmus donde fomentan la movilidad y relación con estudiantes extranjeros.



