Por Miriam Vega Rodríguez Fotos Theressa Martins/ DYDPPA 2022 10 25
El Teatro Real estrenó la temporada para los jóvenes antes que para vips
El 21 de octubre fue el preestreno joven de Aida, de Giuseppe Verdi, exclusivo para jóvenes entre 18 y 35 años, que pudieron conocer los entresijos del Teatro Real que ha recibido la Medalla de Oro del Año 2022 de la Academia de las Artes Escénicas de España en reconocimiento a su trabajo en la divulgación y creación artística.
Por entonces los Reyes de España seguían de visita oficial por Alemania, hasta que este lunes 24 de octubre han acudido junto a otras autoridades, como el ministro de Cultura, la presidenta del Congreso y la de la Comunidad de Madrid, al estreno de la temporada lírica 2022/23 del Teatro Real.
La obra contará con un total de 20 funciones que se podrán disfrutar hasta el 14 de noviembre de 2022, de la mano del escenógrafo Hugo de Ana y con la dirección musical de Nicola Luisotti, que será el encargado de la música en trece funciones, Daniel Oren en siete y Diego García Rodríguez en una.
La ópera coproduccida con la Abu Dhabi Music and Arts Foundation cuenta con casi 300 artistas entre solistas, coro, bailarines, actores y orquesta su verdadera dimensión universal.
Tres mujeres interpretarán “Aida”, las sopranos Krassimira Stoyanova, Roberta Mantegna y Anna Netrebko. Así pues, Anna Netrebko cantará los días 30 de octubre y 2 de noviembre, como tenía previsto, y además el 25 de octubre y el 5 y el 8 de noviembre. Por su parte, Krassimira Stoyanova cantará los días 24, 28 y 31 de octubre, y los días 3, 6, 9 y 12 de noviembre; y Roberta Mantegna lo hará el 26 de octubre y el 4, 10 y 13 de noviembre. El elenco lo completan las mezzosopranos Jamie Barton, Sonia Ganassi y Ketevan Kemoklidze (Amneris); los tenores Piotr Beczala, Yusif Eyvazov y Jorge de León (Radamés); los barítonos Carlos Álvarez, Artur Rucinski y Gevorg Hakobyan (Amonasro) y los bajos Alexander Vinogradov; Jongmin Park y Simón Orfila (Ramfis); las sopranos Jaquelina Livieri y Marta Bauzá (La gran sacerdotisa) y el tenor Fabián Lara (Un mensajero).
La escenografía tiene una colosal pirámide que sugiere la magnificiencia del poder político y religioso, contrapuesta a paisajes desérticos que enfatizan la profunda soledad de los personajes, que se debaten entre sentimientos, dudas y contradicciones. Otro plan faraónico más en Madrid.








